sábado, 23 de marzo de 2013

23-03-13

Estaba destrozada, le echaba tanto de menos...no paraba de llorar, intentaba ser fuerte pero era imposible, el lo era todo para mí y lo perdí. ¿Qué iba a hacer ahora? Había perdido lo que más me importaba en el mundo, me sentía sola, con ganas de desaparecer. Me arrepentí de haberlo hecho, éramos felices juntos y yo lo estropeé todo con mis paranoias de aquel día que debía haber quedado en el olvido, pero no, ese día me perseguía y por culpa de eso lo había perdido. Quizás aún no era tarde para recuperarlo... Vah, pero qué estaba diciendo, después de esto seguro que él no quería saber nada más de mí, seguro que se había hartado de aguantarme y además, el mismo me dijo que si volvía a pasar no iba haber vuelta atrás. Pero pensándolo bien...tenía que intentarlo al menos, no podía quedarme de brazos cruzados, él me importaba más que nada y tenía que recuperarlo. Entonces me decidí y lo hice, le hablé.
-Hola.
-Hola.
-¿Qué tal estás?
-Pues no muy bien la verdad, ¿y tú?
-Fatal.
-Te entiendo.
-Yo...lo siento muchísimo de verdad, me siento fatal, te echo mucho de menos, quiero recuperarte...
-Ya hablamos de esto, te dije que no iba haber otra oportunidad.
-Lo sé, pero nos queremos y debemos estar juntos Raúl. Dame otra oportunidad por favor, la última, te lo prometo.
-Bueno vale...pero es la última.
-Gracias mi vida, de verdad, muchísimas gracias. Te amo.
-Y yo a ti Naiara.
A partir de ese momento todo iba muy bien, al menos de momento.
Un día, en clase, me puse a pensar... Nada era como antes, sí, tenía a Raúl, pero las había perdido a ellas, a Aitana y a Aroa y a Leire también. A Leire la odiaba por lo que me hizo, pero también la echaba de menos. A veces desearía que todo fuese como antes. Ellas eran mis mejores amigas, Aroa desde que tenía 5 años, y Aitana desde quinto de primaria, que fue cuando empezamos a llevarnos bien. Pero en primero de ESO, cuando llegaron Leire, Aroa Hernandez (hay 3 Aroas en clase), Iván, Jaime y los demás, Leire empezó a hacerse muy amiga de ellas, y yo veía que nos estaba separando. Les hablaba mal de mí y siempre que yo estaba hablando con una de ellas, Leire venía, se metía en medio y se las llevaba con ella. Era una bruja y una manipuladora, siempre consiguió lo que quiso por el gran don que tenía de manipular a la gente para que pensaran y hicieran lo que ella quisiese. Ella las estaba separando poco a poco de mí y al final lo consiguió. Aquel día, aquel 4 de mayo se hizo la víctima y las chicas estuvieron a su lado todo el rato y los días siguientes, en los recreos siempre estaban con ella, yo también iba con ellas, pero pasaban totalmente de mí, entonces decidí que ya no aguantaba más, y un día decidí que prefería estar con las otras chicas de mi clase, con Laura, Aroa Hernadez, Julia, Yaiza y Aroa Saez. No me caían demasiado bien, ya que eran algo sosillas, y aún que las populares del instituto fueran las del grupito de Leire y estas solo fueran las típicas pringadas, por lo menos eran buenas amigas y estaban a tu lado cuando las necesitabas. Entonces lo decidí, pasaría el resto del curso con ellas, además como yo antes estaba en el grupito de las populares, podía conseguir que las populares fuésemos nosotras. No lo conseguí, pero por lo menos dejaron de ser las pringadas del insti. El único problema fue que como estaba en ese grupo, ahora los chicos también le hacían bastante caso a ellas y se les había subido la popularidad a la cabeza, empezaron a ser bastante bordes conmigo, como ya no me necesitaban... y cada vez que yo estaba mal, simplemente pasaban de mí, cosa que no hacían con ninguna otra. Pero bueno, solo tenía que aguantar dos trimestres más y listo, luego me iría de este instituto y conocería a gente que de verdad vale la pena. Y resulta que la conocí incluso antes de irme de ese instituto.
En los carnavales de este mismo año, vino una amiga mía llamada Ainhoa, a pasar aquí los carnavales, y además trajo a una amiga suya llamada Iria. Decidimos salir por  la ciudad a dar una vuelta y por casualidad, nos encontramos con la hermanastra de Iria, esta nos la presentó se llamaba Raquel, y por pura coincidencia, vivía en la misma ciudad que yo, aún que yo nunca la había visto. Entonces Raquel nos presentó a las 3 a sus amigos, Lucía, Alba, Jessica, Carolina, Elma, Pablo, Luís, Iván y los demás. Todos me calleron muy bien aún que el primer día hablé poco con ellos ya que soy algo tímida, pero los dos siguientes días ya hablé con ellos como si los conociera de toda la vida. Cuando acabaron los carnavales Aitana y Iria se fueron a su ciudad de nuevo, pero yo seguí quedando con Raquel y sus amigos cada viernes. Son unos chicos super majos que me caen genial, y que espero que nuestra amistad dure mucho. Por primera vez en bastante tiempo, me pasó algo bueno de verdad.

sábado, 2 de marzo de 2013

02-03-13

Ayer estuve con él, estuvimos un rato hablando, besándonos y abrazándonos para disfrutar nuestro último día juntos. Pero entonces le dije que me dejara su móvil para ver los privados de tuenti que se mandaba con Leire. Cada uno que leía me daban más ganas de llorar y entonces Raúl se dio cuenta y me pidió que le devolviese el móvil. Me negué y le contesté de mala forma por todo el dolor y rabia que estaba acumulando al ver eses privados en los que se decían que se querían, en los que uno al otro le decía que era el/la mejor, y todas esas cosas que también me decía a mí. Exploté y me puse a llorar mientras le devolví el móvil, ya que no quería seguir leyendo eso que me hacía tanto daño. Entonces él, al ver que yo lloraba maldició en voz baja y empezó a darle puñetazos a la pared. Lo agarré y le dije que parara y cuando paró, le dije que no quería saber nada de él nunca. Se enfadó mucho, me dijo que le estaba haciendo lo mismo que le hizo Leire cuando pasó lo del 4 de mayo, y que era una estúpida por hacer eso solo por un error que cometió. Me arrepentí de haber dicho aquello y lo intenté besar y abrazar pero me apartó. Entonces se fue de la habitación y me quedé yo allí sola llorando un rato. Cuando regresó volvimos a hablar.
-Espera un momento porfavor.- Le dije mientras cogía su mochila para ir a entrenar.
-¿Para qué?
-Quiero que hablemos.
-¿Y para qué quieres hablar? ¿Para que después de esto no me vuelvas a hablar nunca? Lo siento, pero paso.
-Yo...lo siento...
-Vale, ahora adios.
-No por favor, te quiero, ¿vale? y siento mucho haber dicho eso, no lo decía en serio, es que estaba llena de rabia y dolor.
-Vale.
Salimos de la habitación, nos despedimos de su hermano que estaba en el salón y salimos del piso. Mientras íbamos en el ascensor no cruzamos ninguna palabra pero, al salir del edificio sí.
-¿Te vas a casa? ¿O qué vas a hacer?
-Supongo que iré dar una vuelta por ahí sola...no me apetece ir a casa.
-No me gusta que andes sola por ahí.
-Se cuidarme solita, no te preocupes.
-Lo sé, pero aún así no me gusta.
Seguimos andando y llegamos al campo de fútbol donde él entrena.
-Bueno, ¿al final qué vas a hacer?
-Supongo que iré verte entrenar.
-Vale.
Mientras él se fue para el vestuario yo me fui para las gradas y luego estuve allí una hora viendo como entrenaba. Pero después me llegó un whatsapp de Igor en el que me decía que estaban allí cerca, que si quería que fuera dar una vuelta con ellos, y fui.
Le conté a los chicos que había roto con Raúl y me anduvieron haciendo todo tipo de preguntas sobre qué pasara, que por qué lo dejara y esas cosas. Pasé con ellos un buen rato, y después vino allí Raúl. Cuando todos se fueron yo me fui con Raúl, ya que aún que no estábamos juntos seguíamos siendo amigos.
-Creo que habrá una buena amistad entre nosotros.
-Si, supongo.- Contesté con una voz bastante triste.
-Será difícil resistirnos a besarnos cada vez que nos veamos, pero creo que lo lograremos.
-Sí, aún que ahora mismo me muero de ganas de besarte.
-Aún puedes hacerlo. Aún que no estamos juntos oficialmente no hay nada que nos impida besarnos.
Entonces me acerqué a él, lo abracé por detrás del cuello y le dí un beso apasionado, ese beso que tanto deseaba.
Seguimos andando hasta llegar a su piso, y cuando entramos nos fuimos para el sofá y encendimos la tele. Nos volvimos besar una y otra vez y nos pasamos el rato así hasta la hora de cenar. Hicimos la cena, comimos, y mientras él fregaba me puse a llorar.
-¿Qué te pasa, Naiara?
-Que te quiero, Raúl, eso me pasa.
-Lo sé y yo a ti.
-No quiero que esto se acabe...
-Ni yo, yo quiero estar contigo, pero tú misma has dicho que es mejor dejarlo, y la verdad es que tienes razón.
-¿Por qué tiene que ser todo tan difícil?- Le pregunté mientras le abrazaba y me echaba a llorar en su hombro.
-No lo sé...pero así es la vida.
-Ya...
-¿Tu quieres estar conmigo?
-Sí, no quiero que esto se acabe, quiero que sigamos juntos, Raúl.
-Pues seguimos juntos entonces, pero la próxima vez que decidamos romper será mejor no vernos para no hacer las cosas más difíciles.
-Sí, tienes razón.
El resto de la noche transcurrió normal, y cuando llegó la hora de irse nos despedimos como siempre. Pero esta mañana me desperté llorando, había soñado con aquel estúpido 4 de mayo, otra vez...
Le llamé aún que aún no eran las 9 pero necesitaba hablar con él, y como no tenía covertura se cortaba cada poco, entonces decidimos hablar por whatsapp pero se quedó dormido.
Me pasé la mañana llorando y decidí que esta vez sí, que era mejor dejarlo de una vez, porque ya no podía seguir así. Después de 13 meses era el final.
-Ya no aguanto más..lo siento mucho Raúl, pero esto es un adios, nunca te olvidaré.
-¿Qué pasa, amor?
-¿No viste todo lo que he dicho?
-Sí, ¿pero a que te refieres? ¿A que me dejas?
-Si..., lo siento mucho amor, pero no puedo más.
-Tranquila, te entiendo.
-Gracias, espero que seas feliz.
-Lo mismo digo.
-Bueno, supongo que adios...
-Te amo, fue genial todo amor, gracias por todo, me has cambiado la vida para mejor. Chao mi vida, nunca te olvidaré.
-Chao amor..., siempre te voy a amar, que sepas que eres el chico más increíble del mundo, que cualquier chica con la que estés será muy afortunada por estar contigo. Nunca te olvidaré, que seas muy feliz y tengas mucha suerte en todo. Te amo.
Y ahí se acabó todo.